viernes, 17 de octubre de 2014

Mi padre es el piloto

Un niño muy educado y formal subió a un avión, buscó su asiento y se sentó. El niño abrió su libro de pintar y empezó a colorearlo. No presentaba rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión.

 Durante un buen rato, hubo tormenta y mucha turbulencia. En un determinado momento hubo una sacudida fuerte, y todos estaban muy nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento.

¿Cómo lo hacia?, ¿Por qué estaba tan calmado? Una mujer frenética le preguntó: Niño: ¿no tienes miedo? No señora-, contestó el niño y mirando su libro de pintar le dijo: "Mi padre es el piloto". 

¿Sorprendido? Hay tiempos en nuestra vida en los que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos en turbulencia. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos donde agarrarnos y no nos sentimos seguros.

Pero recuerden que nuestro amantísimo Padre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra. Y la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza tu mirada al cielo, siéntete confiado y di para ti mismo: ¡Mi Padre es el piloto!


miércoles, 30 de octubre de 2013

Me caí del mundo y no se por dónde se entra

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra. (Para mayores de 50) 




Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
(Para mayores de 50)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más! Se compraban para la vida de los que venían después La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.....

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. UYYY  que aterrador,  que capacidad para producir desechos.

Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapato, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos..... De 'por ahí' vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre.....Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería....... ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos... . ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!!  los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas.

¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio.
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con
una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata.

No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de éllos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado......

domingo, 4 de agosto de 2013

Necesito poco




Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito ni el poder ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí.

Sólo quiero eso. Casi nada o todo.



@cavired

miércoles, 10 de abril de 2013

Cuando dos personas están enojadas ....




"Por qué se gritan las personas cuando se enojan?

- Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, entre más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia-.

- Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente... ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña-.

- Cuando se enamoran aún más, ¿qué sucede? No hablan, solo susurran y se acercan más en su amor. Solo se miran y eso es todo. Así es, ¡cuán cerca están dos personas cuando se aman!-

- Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen. No digan palabras que los distancien más. Llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso."


Sai Baba


@cavired

miércoles, 20 de marzo de 2013

Existe el amor real



Que contigo fue que aprendí
Que existe el amor real
Que tú eres el ángel que Dios me envió para amar
Existe el amor real
Hey si has tenido un día gris, tú tienes mi teléfono
Llámame que te haré sonreír
Hey si no te ha ido bien en el trabajo
Solo envíame un texto
Si quieres yo te invito a salir

Si vamos a la playa
Caminemos juntos en la arena
Habla conmigo
Quiero ayudarte en tus problemas
Y mi guitarra llevaré para cantarte algo
Yo solo quiero mirarte y hacerte saber

Que siempre aquí estaré para ti
Que mi felicidad es mirar tu rostro sonreír
Que contigo fue que aprendí
Que existe el amor real
Que tú eres el ángel que Dios me envió para amar
Existe el amor real

viernes, 8 de febrero de 2013

Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío




El amor que les tenemos a nuestros hijos nos lleva muchas veces a cegarnos y a olvidar lo que los hará felices a la larga. Es muy común en estos tiempos que los padres de familia, sobre todo los de ciertos recursos económicos, les construyamos un mundo irreal, sacado de un cuento de Walt Disney, alejándoles así de la realidad. Cuando tarde ó temprano el cuento termina, nuestros hijos se enfrentan a un mundo que desconocen, que no comprenden, lleno de trampas y callejones sin salida que no saben sortear, y las consecuencias son peores a las que quisimos evitar.

Hace unos años la imagen de un padre con lágrimas en los ojos conmovió profundamente al mundo entero. Pelé, el gran ídolo del fútbol de los últimos tiempos, quien a diferencia de otras ocasiones, dio una de las ruedas de prensa más tristes y dolorosas de su vida: su hijo, Edson de 35 años, fue arrestado junto a 50 personas más en la ciudad de Santos Brasil, el hijo de Pelé fue acusado de asociación delictiva con narcotraficantes.

Con lágrimas en los ojos, el ex futbolista brasileño admitió públicamente que su hijo resultó involucrado en una pandilla de traficantes de drogas detenidos por la policía. Pelé dijo a los medios: “Como cualquier padre, es triste ver a tu hijo metido en grupos como ése y ser detenido, pero él tendrá que sufrir las consecuencias”. Y agregó, “Desafortunadamente, yo quizás estaba demasiado ocupado y no me di cuenta.”

Es lamentable, porque yo siempre he peleado contra las drogas y no noté
Lo que pasaba en mi propia casa. Pelé es un personaje mundial admirable como deportista y hombre honesto que no perdió su humildad como otras figuras del deporte. Sin embargo, es triste que un hombre bueno y talentoso como él se haya “distraído” en su jugada más importante: la formación de sus hijos.

La historia de Pelé no es un hecho aislado. Por desgracia es la vida de cientos de padres de familia de estas épocas atrapados en una agenda saturada de trabajo y fuera de casa. Padres que compensan la falta de atención a sus hijos con bienes materiales. Los inscriben en las mejores escuelas, los rodean de lujos y comodidades y piensan que con eso ya cumplieron con su tarea de padres, cuando lo único que han logrado es formar niños que desconocen el hambre y tiran lo que no les gusta. Hijos tiranos, pequeños monstruos insoportables y prepotentes que sufrirán y harán sufrir a sus semejantes porque desde pequeños se han salido con la suya.

Hijos que creen que sentir frío o calor es cuestión de aire acondicionado, que el cansancio que han sentido se limita a caminar unas cuadras porque no encontraron aparcamiento frente a la discoteca, jovencitos que piensan que el trabajo de los padres es firmar cheques para que ellos tengan todo lo que se les antoja.

¿Qué posibilidades tienen nuestros hijos de convertirse en hombres y
mujeres de bien si los padres les damos todo y no les educamos en como ganárselo?
¿Qué hijos estamos formando si con nuestra actitud les mostramos que el dinero es lo más importante en la vida?

Confucio decía: “Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío”.
Proverbios señala: “Corrige a tus hijos”. Cuánto bien hacen los padres a los hijos cuando ponen esa máxima tan sencilla en práctica. Y cuánto daño les hacen al ponerles todo en bandeja de plata.

Hay muchas realidades que como padres quisiéramos desaparecer; el
sufrimiento de los hijos, el exceso de sudor, de esfuerzo, y las carencias
económicas. Sin embargo, quizás esas realidades no los hagan
felices de momento, pero a la larga puedan forjarlos como hombres y mujeres de bien. Ojalá que más padres de familia tengan la inquietud de enterarse por dónde andan sus hijos.

Tomado del blog de Guillermo Rodríguez

@cavired

sábado, 5 de enero de 2013

Déjalo ir




"Aún recuerdo cuando mi padre me dijo que ya era momento de dejarla ir.

Aunque su ala sana la hizo cantar, me dijo que el ave que cuidé no era mía. Déjala ir, desprenderse, me dijo, parece descorazonador y aunque sanarás de ello, eterno te parecerá. Aunque la pena me embargó, mi padre me abrazó y pude dejarla ir. Años pasaron desde entonces, mi padre ya no está, pero oigo sus palabras: Déjala ir.

Hay tanto de la vida que no vivimos cuando nos aferramos a nuestro odio y furia. Déjalo ir.

Desprenderse abre el corazón. Un nuevo día ansía comenzar. No puedes cambiar lo que te hirió, pero sanarás si lo dejas ir. Lo que está mal en tu vida, déjalo ir.

Sólo vale la pena guardar el amor. El amor te abrazará. El amor te aligera y te ilumina. Sólo el amor nos nutre así. Si no es amor, entonces, simplemente, déjalo ir."


@cavired

viernes, 28 de diciembre de 2012

DIRÉ SÍ

DIRE SÍ
 
Voy a decir a todas horas
aún cuando el cielo de mis días llore;
voy a decir en mis dichas;
voy a decir en mis dolores.
 
Si me muestras un cielo que sonríe,
yo te diré e iré a tu cielo;
si me das un árido camino,
diciendo procuraré tu encuentro;
si me das tus consuelos los quiero,
su me niegas tu luz mi lo acepta,
si con tu cruz me esperas, la abrazo,
y si tu amor me das, yo lo anhelo.
 
Si quieres para mi todo el olvido,
toma este y que me olviden todos;
y si quieres que viva entre tinieblas,
tras de ellas buscaré tus ojos.
 
Yo te diré con mis trabajos,
yo te diré en dicha o pena;
quiero decirte mientras viva,
y decirte cuando me muera.

jueves, 2 de agosto de 2012

Apreciar el esfuerzo

Un joven con un récord académico excelente fue a solicitar un puesto directivo en una gran empresa.

Pasó la primera entrevista, el director hace la última entrevista, y es quien toma la decisión final.

El director descubrió a partir del análisis del CV que los logros académicos del joven fueron excelentes en todo momento, desde la escuela secundaria hasta la investigación de postgrado, nunca había tenido un año en el que no obtuvo excelentes calificaciones.

El director le preguntó: "¿Obtuviste alguna beca en la escuela?" el joven respondió "ninguna".

El director le preguntó: "¿Fue tu padre quien pagó los honorarios de tu escuela?" El joven respondió: "Mi padre falleció cuando tenía un año de edad, fue mi madre la que pagaba todo".

El director le preguntó: "¿Dónde trabaja su madre?" El joven respondió: "Mi madre trabajaba lavando y secando ropa. El director pidió al joven mostrar sus manos. El joven mostró un par de manos lisas y perfectas.

El director le preguntó: "¿Alguna vez ha ayudado a su madre a lavar la ropa antes?" El joven respondió: "No, mi madre siempre quiso que yo estudiara y leyera más libros.. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo".

El director dijo: "Tengo una petición. Al volver hoy, vaya y limpie las manos de su madre, y luego venga a verme mañana por la mañana.

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era muy alta. Cuando regresó, felizmente pidió a su madre para limpiarle las manos. Su madre se sentía extraña, feliz, pero con sentimientos encontrados, y mostró finalmente sus manos a su hijo.

El joven comenzó a limpiar las manos de su madre poco a poco. Sus lágrimas cayeron a medida en que lo hizo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas, y con tan numerosas callosidades y contusiones. Algunos eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando los limpió con solo agua.

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de que era este par de manos que lavan la ropa todos los días, los que hacia posible pagar la cuota de la escuela y la universidad. Los moretones en las manos de su madre fueron el precio que pagó por su graduación, por su excelencia académica y su futuro.

Después de terminar la limpieza de las manos de su madre, el joven lavó toda la ropa restante.

Esa noche, madre e hijo hablaron durante un tiempo muy largo.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.

El Director notado las lágrimas en los ojos del joven, le preguntó: "¿Puede usted decirme qué ha hecho y que aprendió ayer en su casa."

El joven respondió: "Yo limpié las manos de mi madre, y también terminé de lavar toda la ropa que aun quedaba.”

El Director le preguntó: "por favor, dígame que siente."

El joven dijo:

Número 1, Ahora sé lo que es la apreciación. Sin la abnegación de mi madre, no habría tenido hoy éxito.
Número 2, Al trabajar juntos y ayudar a mi madre, sólo ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir que se haga algo.
Número 3, He llegado a apreciar la importancia y el valor de la relación familiar.

El Director dijo: "Esto es lo que estoy buscando en mis gerentes.

Quiero contratar a una persona que aprecia la ayuda de los demás, una persona que conoce el sufrimiento de los demás para hacer las cosas, y una persona que no pondría el dinero como su única meta en la vida. Usted está contratado.

Con el paso del tiempo, este joven trabajó muy duro, y recibió el respeto de sus subordinados. Cada empleado trabajó con diligencia y en equipo. El desempeño de la empresa mejoró enormemente.

Comentario

Un niño, que ha sido protegido y se le ha dado todo lo que quería, desarrollará una "mentalidad de derecho" y siempre se pondrá en primer lugar. Será ignorante de los esfuerzos de sus padres.

Cuando comienza a hablar, se supone que cada persona tiene que escucharlo a él, y cuando se convierte en un gerente, nunca sabe de los sufrimientos de sus empleados y siempre culpa a los demás.

Para este tipo de personas, que pueden ser buenos académicamente, pueden tener éxito por un tiempo, pero finalmente no tendrán sentido de logro. Se quejan y se llenan de odio y luchar por más. Si queremos este tipo de protección de los padres, ¿estamos realmente mostrando amor o en su lugar estamos destruyendo al niño?

Usted puede dejar que su hijo viva en una casa grande, comer una buena comida, aprender piano, ver una gran pantalla de televisión. Pero cuando usted está cortando el césped, por favor, deje que lo experimente.

Después de una comida, que laven los platos y vasos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque usted no tiene dinero para contratar a una sirvienta, pero es porque quiere enseñarle de una forma correcta.

Usted quiere que entiendan, no importa lo rico que son sus padres, que un día su pelo crecerá gris, al igual que la madre de ese joven. Lo más importante es que su hijo aprenda a apreciar el esfuerzo, que experimente la dificultad y conozca la capacidad de trabajar con otros para hacer las cosas.



@cavired

martes, 17 de julio de 2012

Padre, Papá y Papi ?

Padre, Papá y Papi ?

Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.
La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre la autoridad suprema.

Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá. El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza. Además, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.

A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.

El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsEjaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa.
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.

Y entonces vino papi.
Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica. Papi, me llevo el coche, dame para gasolina. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan!

No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo.
Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietas han empezado a llamarme "pa"..........!!!

CREO QUE QUIEREN DECIR, ¡¡¿¿PA'QUÉ SIRVES??!!


@cavired

sábado, 7 de julio de 2012

Ese nudo del alma

Ese nudo del alma

Hablamos de la ansiedad del alma. La verdad, no existe ningún estudio científico sobre los nudos que ella nos ocasiona; sin embargo, hasta los más expertos médicos reconocen que ellos se forman en la gente como si se tratara de una pandemia.

Algunos dicen que esta ‘enfermedad’ es una especie de depresión crónica, algo así como una conexión ‘virulenta’ entre la pérdida de la fe y la tristeza.

La ansiedad tiene muchas facetas. A veces la descubrimos pegados a la cama, justo cuando nos percatamos de que la voluntad se refunde entre las sábanas. Son esos días en los que levantarse duele, sin saber porqué. El alma se estremece con una misteriosa rutina. ¡Y ni modo de incapacitarse, pues para eso no hay seguro que valga!

Algunos miran al cielo y le piden a Dios una explicación de lo que les pasa. Pero, claro, no encuentran respuesta porque el nudo no es del todo celestial.

Algunos tocan puertas ‘aquí y allá’, llaman a sus familiares, acuden a los  amigos y hasta van a los sicólogos para que les ayuden a sobrellevar tanta angustia existencial.

La verdad es que todo se refunde en los pensamientos oscuros, en una falta de lucidez espiritual para sobrellevar lo que la vida nos trae; de manera especial, las vicisitudes.

Si lo analizamos bien, no deberíamos sumergirnos en las turbias de las mareas filosóficas, esas que invaden nuestro espíritu para achantarlo o arrojarlo a la pena.

Nadie vino a este mundo a sufrir. Atrás deben quedar los remordimientos y no deben existir límites para soñar y para creer en que se puede ser feliz.

Si usted quiere, la ansiedad de su alma se puede disipar más pronto de lo que se alcanza a imaginar.

Todo es cuestión de asumir una sana actitud mental. No deje entrar el pesimismo a su vida, ni nada que le haga creer que todo le saldrá mal. Entre más negativos son los pensamientos frente a la vida, hay más crisis.

Su mundo se puede ver a través de distintas formas; es decir, con lentes oscuros o claros, de colores o grises, transparentes o distorsionados, en fin...

Es importante encontrar un motivo para vivir y ahí podemos empezar a tener sueños y a encontrarles salidas a esas fastidiosas depresiones.

Solo cuando alguien se pone una meta (la que sea), el objetivo lo hace mover y no lo deja caer en angustias.

Se pueden trazar objetivos en la familia, en el trabajo, en lo económico, en lo social, en lo afectivo, en lo físico, en la salud, en lo intelectual, en el aprendizaje o en lo espiritual.

Nunca se duerma sin un sueño, ni se levante sin un motivo; tampoco viva por nadie que no esté dispuesto a vivir por usted.

Elementos claves

Muchos necesitamos un borrador para eliminar los defectos; un detergente para quitar nuestras manchas; unas gafas de lentes claros para apreciar con claridad las buenas acciones de los demás; y, sobre todo, una brújula para orientar de manera prudente nuestros actos.

Dar y recibir

Todo aquel que da, algún día recibe. La frase se adapta para muchas situaciones de la vida,  las buenas y las malas.
Si usted ama, alguien lo amará; si usted trata mal a alguien, tarde o temprano lo tratarán mal; si usted le brinda la mano a quien se la pide, más pronto que tarde alguien le extenderá el brazo para que se apoye en él.

El brillo

Un lugar no se ilumina a base de relámpagos que impresionan y asustan; sino a base de pequeños bombillos que iluminan a otros.
¡Así es la vida! No son los que brillan e impresionan los que mayor bien hacen; sino los que se desgastan de una manera callada, día tras día, para ser útiles a los demás. ¿Qué tanto brilla o ilumina usted?

sábado, 30 de junio de 2012

Mi hijo: Mi víctima o mi creación?

Mi hijo: Mi víctima o mi creación?

Nos quedamos sorprendidos, cuando se informa en periódicos o radio, que el sicario no superaba los 18 años. Y que los cuerpos de los 3 o 4 ejecutados, correspondían a adolescentes de hasta 14 años de edad.

Frente a lo anterior, el psiquiatra dominicano César Mella, hizo publicar el siguiente trabajo, que creo que a todos los que somos padres, o seremos abuelos algún día, nos debe interesar; el texto que me llegó suscrito por el doctor Mella, es el siguiente:

Yo me preguntaría y plantearía la siguiente pregunta: ¿cómo eduqué o estoy educando a mis hijos? ¿Qué valores inculco o inculqué a mis hijos?

A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela y, digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar larguísimas distancias para llegar a ella.

Se levantan generalmente irritados porque se acuestan muy tarde, viendo televisión por cable, jugando playstation, hablando o enviando mensajes por teléfono o chateando por la Internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar.

Tienen los juegos y equipos digitales más modernos del mercado, Ipod, blackberry y computadora no pueden faltar, como tampoco el pago por su actualización. Hoy los hijos, muchas veces sin merecerlo, presumen el celular más novedoso. El Iphone más costoso. La Laptop más equipada. Nada les costó. Si se descomponen, para eso estamos, no faltaba más, hay que pagar la reparación, a la brevedad y sin chistar.

Idolatran amigos y a FALSOS personajes de la televisión. ¡Ah! pero viven encontrándole defectos a los padres, a quienes acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda.

Se cierran automáticamente a quien les hable de moral, honor y buenas costumbres, y mucho menos de religión. Lo consideran aburrido. Ya ellos lo saben todo.
Nos asombramos, porque los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas, cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y todavía se quejan porque "eso no me alcanza".

Si son estudiantes, siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca, marihuana o cuando mínimo alcoholizados.

Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela, lejos de ser agradecidos te contestan, con desfachatez: yo no pedí nacer, es tu obligación mantenerme o quien les manda andar de calientes.

Definitivamente estamos jodidos, pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún graduados y con trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos.

Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más ¿lo pueden creer? y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿Entonces en qué estamos fallando?

Yo sé, dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era levantarse de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos, aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios.

Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mandó todo al diablo:

¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé!

Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.

Muchos de nuestros hijos, a los 10 años ya habían ido a Disneyworld mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si bien nos iba, conocíamos la Ciudad de Cucuta.

El dame y el cómprame, siempre fue generosamente complacido convirtiendo a nuestros hijos en habitantes de una pensión, con sirviente (a) y todo incluido, que después intentamos que funcionara como hogar.

Es alarmante el índice de divorcios que se está generando, van a la conquista de su pareja y vuelven al hogar, sólo unos meses más tarde, divorciados porque la cosa no funcionó; ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida. Como nunca batallaron en la pensión con sirviente incluido, en la que se les convirtió el hogar paterno, a las primeras carencias en el propio, avientan el paquete y regresan a la casa para que la mamá y el papá continúen resolviéndoles la vida.

Este mensaje es para los que tienen hijos y que pueden todavía moldearlos, edúquenlos con principios y responsabilidades. háganles el hábito del ser agradecidos.

Háganles el hábito de saber ganarse el dinero con honestidad, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa en la cual no aportan para el pago de servicios. Háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de luz, agua, renta. Háganles sentir en su casa, cómo se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de visita.

Por ese domingo o cuota semanal o mensual, edúquenlos en la cultura de la correspondencia y el agradecimiento. Que los sábados o domingos laven el carro, ayuden a limpiar la casa, NO SU CUARTO, esa debe ser obligación de siempre sin pago de por medio. Háganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente, por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes trabajo=bienestar.

Que entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida, que no es ningún mérito asistir a ella. De la responsabilidad con que cumplan ese compromiso, dependerá su calidad de vida futura.

Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar, para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles.

Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, que han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Cuando ocupes corregirlos, aconséjalos, habla con ellos, no los ofendas, no los reprendas en público. Si lo haces, nunca lo olvidarán. Nunca te lo perdonarán.

Estamos comprometidos a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos, o sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

Ojalá que este mensaje llegue a los que tienen la oportunidad de cambiar o hacer algo al respecto. Ya los abuelos pagaron. Nosotros estamos pagando con sangre la transición.

Que cada quien tome lo que la corresponda. Que haga lo que pueda y quiera. Recuerda que para que triunfe el mal, solo se necesita que la gente buena lo permita...
Saludos.


@cavired

domingo, 13 de mayo de 2012

Carta de Mamá a sus hijos




Queridos Muchachos:

Esperamos que se encuentren bien en compañía de los suyos. Después de este corto pero afectuoso saludo pasamos a decirles lo siguiente:

Como ninguno de Uds.. puede negar que hemos sido unas "mamaes" pobres pero ejemplares y que los hemos querido a todos por igual sin méritocracias ni pendejadas, tenemos derecho a decirles unas cositas pa' ver si pasamos bueno el próximo dia de madres.

Ese domingo no se vayan a venir pa' la casa desde temprano, con esa tracamanada de nietos que no hacen sino jugar pelota encima de las matas, montarse en las camas con los zapatos sucios, soplar la veladora de la virgen, burlase del forro de la licuadora y pedir cosas que no hay...

Este año nada de fiestas largas. Lleguen almorzados a las 3 de la tarde y desocupan a las 5, que es tiempo más que suficiente pa' entregar los regalos.

Hablando de eso, sepan y entiendan que a ninguna mamá le gusta que le den ollas o platos o cosas pa' la casa, y mucho menos que le digan:
"Amá, de regalo de madres le voy hacer cojer las goteras del techo".

También es muy chocante que se aparezcan manivacios diciendo: "Amá, no le traje nada porque acuérdese que usted y yo arreglamos que le pagaba los $3.000 mensuales de la parabólica".

Y ni se les ocurra salir otra vez con la disculpita esa de que no nos compraron nada porque dizque nada nos gusta.

Las "mamaes" nos antojamos de muchas cosas, lo que pasa es que nos parece muy maluco pedirlas de frente y por eso es que cuando queremos unos zapatos nuevos mejor les echamos una indirecta: "Mijo, venga usted mate esta cucaracha, que yo no voy a ensuciar las únicas quimbas que tengo".

O cuando queremos irnos pa' un paseo del grupo de la tercera edad decimos: " El mes dentrante se van todas mis amigas pa' San Andrés.... Va a ir hasta Teresita que no tiene sino un hijo".

Pero francamente el regalo mas galleta pa' una mamá es que le paren bolas todo el año y no unicamente el dia de madres; que se acuerden de uno y que la llamen por teléfono asi sea pa' preguntarle un remedio pa' la gripa, o pa' contarle que floreció el anturio o que van a quitar el agua o que en Serenata están presentando a los Ayer's.

Asi cualquier cosa es cariño.

No siendo otro el motivo de la presente, nos despedimos de uds. Tola y Maruja ".

Envielo a los que puedan porque en realidad al fin y al cabo es muy cierto ....




Leer Mas: http://www.denunciando.com/chistes-cosas-charras-19/236631-carta-de-mama-sus-hijos-por-tola-y-maruja.html#ixzz1ulDFo4kq


@cavired

sábado, 24 de marzo de 2012

Pequeños logros, grandes aplausos

Le planteamos un pequeño ejercicio. La idea es que haga un repaso de los recientes logros de su vida. Ojo: no necesariamente tienen que ser cosas fuera del otro mundo.
Atrévase a escribir tres de esos sueños cumplidos:
1
2
3
¿Ya los anotó?
Ahora analice todo lo bueno que ha conseguido con estos pequeños éxitos. Tal vez no lo ha detallado pero es probable que compruebe que, al menos, se merece una felicitación, un sincero aplauso o hasta una palmada en la espalda.
Alguien dirá: “yo no tengo nada qué celebrar”. Ese “alguien” no debería pensar así: hay cosas que, por más pequeñas que ellas sean, con seguridad le han robado una sonrisa; y así no les quiera dar el valor que tienen, son valiosas.
Pues bien, el tema de la Página Espiritualidad puede resultar tan elemental como vital. La idea es que recupere no sólo el estado de ánimo sino que entienda que, a veces, usted quiere tocar el cielo con las manos de buenas a primeras, sin siquiera reconocer las bondades del piso que lo sostiene.
La verdad es que muchas veces usted anda preocupado por grandes metas, tales como: ganar sueldos millonarios, ascender en la empresa o incluso tener un carro último modelo. ¡Y eso está bien! Lo que sucede es que, en medio de esos afanes, se olvida de celebrar los pequeños milagros que cada día Dios hace en su vida.
El éxito, aunque no lo crea, es tan personal como sencillo y, por supuesto, todo es un proceso. No se puede subir a lo más alto de la cima, si no da pasos seguros en cada escalón.
En el trasegar de su vida, muchos logros pasan tan desapercibidos que, de manera frecuente, usted los menosprecia.
Sería muy distinta la vida si celebrara cada paso que avanza rumbo a su gran anhelo. Tal vez le falta reconocer esos pequeños éxitos que, con relativa frecuencia, animan más que las grandes tareas cumplidas.
Tal vez usted reflexionará acerca de este mensaje y dirá: “estas palabras no son nada del otro mundo”.
¡Y tiene razón! Es bueno que entienda el texto así, entre otras cosas, porque palabra por palabra encontramos los párrafos precisos para concluir que, a lo mejor, usted hoy necesita un fuerte aplauso por todo lo bueno que ha hecho para crecer. ¡Dios lo bendiga!

Crea en ESTAs palabras
Creo en los hombres de buena voluntad, en las mujeres que aman, en los niños que ríen y en los jóvenes que estudian.
Creo en la semilla que germina y en el capullo que florece.
Creo en mis hijos y en la mujer que me los dio. Creo en los padres que me engendraron, y en los que engendraron a mis papás.
Creo en la maestra que me enseñó a escribir y en ese profesor que me instó a pensar.
Creo en los que pasaron por el mundo y dejaron algo a la humanidad. Creo en todos los que pueden morir en paz con los hombres.
Y, por supuesto, creo en Dios, creador del cielo y de la tierra.

UNA MANO AMIGA
Alguien en cualquier parte de la vida, de cualquier senda o estación, de cualquier pueblo o ciudad, de cualquier Estado o Nación, puede ser su amigo.

ADIÓS A LOS PESIMISTAS
Toda frustración se debe a deseos no cumplidos. Si usted fija demasiado su atención y comenta frecuentemente los obstáculos, las demoras y las dificultades, su mente subconsciente forma un muro de contención y bloquea su propia felicidad.

ENTRE MÁS SENCILLO, MEJOR
Compartir una tarde de cine con alguien, leer un buen libro, tal vez ver ir de paseo, intercambiar unas palabras con un buen conversador o disfrutar de una sana ‘locha’ pueden ser los mejores ejercicios para descansar.

En últimas, la vida es un regalo tan maravilloso y tan especial que los programas más “pequeños” alimentan más. Nos corresponde sorprendernos día a día con las miles de cosas que parecen insignificantes; a lo mejor oler el delicioso aroma de una taza de café, regalarse un tiempo breve para soñar, disfrutar de un partido de fútbol, en fin… todo suma y todo se goza.

¿Sabe algo? Lo que menos apreciamos, por lo simple o por lo diminuto, a veces nos llenan más de paz que las cuentas bancarias o las grandes responsabilidades en las oficinas de nuestras empresas.

El abrazo sincero de alguien, una puerta que se abre, un apretón de manos, el hechizo de una buena canción, el sonido de la noche, el amanecer, el canto de un pájaro y hasta esa pícara sonrisa que encontramos en nuestros “parceros” nos vienen bien.

La vida se vuelve fácil de vivir cuando no nos inventamos excusas para amargarnos. ¿No le parece?

http://www.vanguardia.com/vida-y-estilo/espiritualidad/145862-pequenos-logros-grandes-aplausos

viernes, 16 de marzo de 2012

Nosotras

Mario Vargas Llosa. Premio Nobel de Literatura

Todas las flores del desierto están cerca de la luz.

Todas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo.
Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran sólo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuántas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chándal de domingo.
Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio, ilusionadas, con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso.

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices.
Las flores del desierto son las que están a tu lado.
Las que te aman y las que amamos.
Sólo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo.
Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigos de la forma y enemigos del alma.
Vértigo de divas y llanto de princesas.

La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad.

EL ROSTRO ES EL EMPORIO DE LAS ARRUGAS, PERO CADA UNA ES LA MARCA DE HABER VIVIDO A PLENO..

miércoles, 22 de febrero de 2012

Sobre estar solo

SAWABONA - Sobre estar solo

No es solo el avance tecnologico lo que marcó el inicio de este milenio. Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor.

Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegria y placer por estar juntos, y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar.

La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo esta llamada a desaparecer en este inicio de siglo. El amor romantico parte de la premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos.

Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que, historicamente, ha alcanzado mas a la mujer.
Ella abandona sus características, para amalgamarse al proyecto masculino.La teoría de la unión entre opuestos también viene de esta raiz: el otro tienen que saber hacer lo que yo no se.

Si soy manso, ella debe ser agresiva, y asi todo lo demás. Una idea práctica de supervivencia, y poco romantica, por mas señas.

La palabra de orden de este siglo es asociación. Estamos cambiando el amor de necesidad, por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito, lo que es muy diferente.

Con el avance tecnologico, que exige mas tiempo individual, las personas están perdiendo el miedo a estar solas, y aprendiendo a vivir mejor consigo mismas. Ellas están comenzando a darse cuenta que se sienten parte, pero son enteras.

El otro, con el cual se establece un vinculo, también se siente una parte, No es el principe o salvador de ninguna cosa, es solamente un compañero de viaje.

El hombre es un animal que va cambiando el mundo, y despues tiene que irse reciclando para adaptarse al mundo que fabricó.

Estamos entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con el egoismo. El egoista no tiene energia propia; el se alimenta de la energia de los demás, sea financiera o moral.

La nueva forma de amor, o mas amor, tiene nuevo aspecto y significado. Apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la uniòn de dos mitades.

Y ella solo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto mas fuera el individuo capaz de vivir solo, mas preparado estara para una buena relación afectiva.

La soledad es buena, estar solo no es vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona.

Las buenas relaciones afectivas son optimas, son muy parecidas con estar solo, nadie exige nada de nadie y ambos crecen.

Relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado. Cada cerebro es unico. Nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie.

Muchas veces, pensamos que el otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto.

Todas las personas deberian estar solas de vez en cuando, para establecer un dialogo interno y descubrir su fuerza personal.

En la soledad, el individuo entiende que la armonia y la paz de espiritu solo se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás.

Al percibir esto, el se vuelve menos critico y mas comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno.

El amor de dos personas enteras es el bien mas saludable. En este tipo de unión, está el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado.

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien. Algunas veces hay que aprender a perdonarse a si mismo...


P.D. Si tienes curiosidad por saber el significado de SAWABONA, es un saludo usado en el sur de Africa y quiere decir: 


RESPETO, YO TE VALORO, Y TU ERES IMPORTANTE PARA MI".




Como respuesta las personas dicen:
 SHIKOBA, que es 



"ENTONCES. 
YO EXISTO PARA TI"






martes, 14 de febrero de 2012

Pato o águila tu decides...

Pato o águila tu decides...

Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras
pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a
mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”

Rodrigo quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética”

Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el
Reforma, Esto, Novedades y Selecciones…”

Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas
son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si
quiere escuchar la radio”

Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenia el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus
meditaciones. ...

“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”

Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. El acababa
de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen
ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.

“Esto me llego aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y
sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.
“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis
ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique.
Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi
normal.

Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:

El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.

No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un
servidor publico,"político", ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te
comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

lunes, 6 de febrero de 2012

Adentro

Sería más fácil enrollar el cielo entero como una pequeña tela
que obtener la felicidad verdadera sin conocer el Yo.
Upanishads

Siete recomendaciones para ayudarnos a trascender esas arraigadas ideas que nos persiguen, y que nos hacen identificarnos con el ego y la sombra que lo acompaña:

1. No nos sintamos ofendidos
La conducta de los demás no es razón para quedarnos inmovilizados. Lo que nos ofende sólo contribuye a debilitarnos. Si buscamos ocasiones para sentirnos ofendidos, las encontraremos por doquier. Es nuestro ego en plena acción, convenciéndonos de que el mundo no debería ser como es. Pero podemos convertirnos en degustadores de la vida y correspondernos con el Espíritu universal de la Creación. No podemos alcanzar la fuerza de la intención sintiéndonos ofendidos. Por supuesto, debemos actuar para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vivamos en paz. La paz es de Dios; quienes formamos parte de Dios no estamos gusto sino en su paz. Sentirnos ofendidos crea la misma energía destructiva que nos ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Liberemos de la necesidad de ganar.
Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empeñarnos en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿Por qué? Porque, en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que nosotros y siempre volveremos a sentirnos insignificantes. No somos nuestras victorias. Puede que nos guste la competición y que disfrutemos en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tenemos por qué estar allí con nuestros pensamientos. No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que podemos decir es que en determinado día rendimos a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día. Pero hoy es otro día y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Seguimos siendo la presencia infinita en un cuerpo que es un día una década mayor. Olvidémonos de la necesidad de ganar no aceptando que lo opuesto de ganar es perder. Ese es el miedo del ego. Si nuestro cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, siempre y cuando no nos identifiquemos exclusivamente con nuestro ego. Adoptemos el papel de observadores, miremos y disfrutemos todo sin necesitar ganar un trofeo. Vivamos en paz, correspondámonos con la energía de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notemos, en nuestra vida surgirán más victorias a medida que dejemos de ir tras ellas.

3. Liberémonos de la necesidad de tener razón.
El ego es fuente de conflictos y disensiones porque nos empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando somos hostiles, nos hemos desconectado de la fuerza de la intención. El Espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarnos de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: “No soy tu esclavo. Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad”. Cuando nos olvidamos de la necesidad de tener razón podemos fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero tomemos en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto. Hay personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón, prefieren acabar relaciones maravillosas por la necesidad de llevar siempre la razón. Es mejor olvidarnos de esta necesidad impulsada por el ego parándonos en medio de una discusión para preguntarnos: “¿Qué quiero? ¿Ser feliz o tener razón?”. Cuando elegimos el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece nuestra conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden nuestra nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente universal empezará a colaborar con nosotros en la creación de la vida que la intención quiere que llevemos.

4. Liberarnos de la necesidad de ser superior.
La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que éramos antes. Centrémonos en nuestro crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. Nada de esto es posible cuando nos consideramos superior a los demás. Olvidémonos de la necesidad de sentirnos superiores al ver a Dios revelándose en todos. No valoremos a los demás basándonos en nuestro aspecto, nuestros logros, posesiones y otros condicionamientos impuestos por el ego. Cuando proyectamos sentimientos de superioridad, eso es lo que nos devuelven y nos lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que nos aleja de la intención. El sentirnos especiales siempre establece comparaciones.

5. Liberemos de la necesidad de tener más.
El mantra del ego es más. Por mucho que logremos o adquiramos, nuestro ego insistirá en que no es suficiente. Nos veremos luchando continuamente y eliminando la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la hemos alcanzado, y es asunto nuestro decidir cómo utilizar el momento presente de nuestra vida. Irónicamente, cuando dejamos de necesitar más, parece como sí nos llegara más de lo que deseamos. Como estamos desapegados de esa necesidad, nos resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque nos damos cuenta de lo poco que necesitamos para sentirnos satisfechos y en paz. La Fuente Universal está satisfecha de sí misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando nos desligamos de la necesidad del ego de tener más, nos unificamos con la fuente. Creamos, atraemos lo que deseamos hacia nosotros y nos desligamos, sin exigir que se nos presente nada más. Si valoramos todo lo que surge, aprenderemos la gran lección que nos dio san Francisca de Asís: “... es dar cuando recibimos”. Al permitir que la abundancia fluya hasta nosotros y a través de nosotros, establecemos correspondencia con la Fuente y aseguramos que esa energía siga fluyendo.

6. Liberémonos de la necesidad de identificarnos con tus logros.
Puede resultar un concepto difícil si pensamos que nosotros y nuestros logros somos lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la fuente de todos nuestros logros. Todo emana de la Fuente. No somos este cuerpo y sus logros. Fijémonos en todo y agradezcamos las capacidades que nos han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que hemos acumulado, pero atribuyamole todo el mérito a la fuerza de la intención que nos dio la existencia y de la que formamos parte materializada. Cuanto menos necesitemos atribuirnos el mérito de nuestros logros más conectados estaremos con las caras de la intención, más libres seremos de conseguir cosas, que nos surgirán con más frecuencia. Cuando nos apegamos a esos logros y creemos que lo estamos consiguiendo nosotros solos, es cuando abandonamos la paz y la gratitud de nuestra Fuente.

7. Liberémonos de nuestra fama.
La fama que tenemos no está localizada en nosotros, sino en la mente de los demás y por consiguiente, no ejercemos ningún control sobre ella. Si hablamos con treinta personas, tendremos treinta famas distintas. Conectarnos a la intención significa escuchar los dictados de nuestro corazón y actuar basándonos en lo que nuestra voz interior nos dice que es nuestra meta aquí. Si nos preocupas demasiado por cómo nos van a percibir los demás, nos habremos desconectado de la intención y permitido que nos guíen las opiniones de los demás. Así funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre nosotros y la Fuerza de la intención. No hay nada que no podamos hacer, a menos que nos desconectemos de la fuerza y nos convenzamos de que nuestra meta consiste en demostrarles a los demás nuestra superioridad y autoridad y dediquemos nuestra energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás. Sigamos haciendo lo que hacemos según la orientación de nuestra voz interior, siempre conectada con nuestra Fuente y agradecida a ella. Mantengamos nuestro propósito, desliguémonos de los resultados y aceptemos la responsabilidad de lo que reside en el interior y nuestro carácter. Dejemos que otros discutan sobre nuestra fama, o si preferimos aplicar el lema “realmente, lo que piensen de mí no es asunto mío”.


Aquel cuya felicidad es interior, cuya satisfacción es interior,
cuya luz es toda interior, ese yogui, que es uno con el Absoluto,
alcanza la libertad eterna en la conciencia divina.
Bhagavad-Gita